ANIMALES
Codornices y Perdices
El Pavo y el Faisán
La Chachalaca y el Cojolite
Palomas
Vampiro
El Puerco de monte
Tepezcuinte y Sereque
El Zorrillo y el Puerco espín
El Armadillo y el Oso hormiguero
Pequeños facinerosos de la selva
El Mico de noche, el Guayú y el
Mapache
El Sabín y el Zorro
El
Chomac y el Coyote.
Codornices y Perdices
Codorniz.- Dactylortyx thoracicus |
Perdiz.- Crypturellus
boucardi |
Codornices y Perdices
Las codornices y las perdices abundan en algunos de los estados de
México. Si bien en la cacería se asocia muy cercanamente a estas aves, en
realidad pertenecen a géneros completamente distintos. Por principio de
cuentas a lo que llamamos en México "perdiz" es en realidad un ave del género
tinamidae, o lo que es lo mismo, no es una perdiz. Es más bien
familiar de la gallinola o tutupana que se encuentra en las riberas de
los arroyos y en los pantanos; más remotamente, es también familiar de las
avestruces.
En el sureste del país se conocen dos variedades, la perdiz común y el
mancolón o perdiz de montaña, bastante mayor y que alcanza el tamaño de
un pollo joven.
En cuanto a codornices, hay en el país una media docena de especies que van
desde la finísima Codorniz de Gambel hasta la Codorniz de Yucatán, muy parecida,
aunque menos, a la famosa bob white de los Estados Unidos que no es otra
que la Cholina, conocida en varios estados de la República.
Ocasionalmente las codornices se posan en ramas de arbustos o árboles durante
el día.
Las perdices rara vez suben a ninguna rama, permanecen todo el tiempo en el
suelo que es en donde obtienen su alimento, excepto el mancolón que duerme en
una rama a 3 ó 4 metros de altura. Las delicadas carnes de estas dos aves
son buscadas por multitud de depredadores, ante los que se encuentran
prácticamente indefensas.
Sus perseguidores más constantes son los gatos monteses, los zorros, las
serpientes y las aves de rapiña (además del hombre).
Lógicamente, siendo animales diurnos, son más indefensos cuando duermen y la
mayor parte de sus enemigos se guían para cazarlos por el olfato. Por
ello, las codornices y la perdiz común cuando van a pernoctar, se elevan del
suelo y vuelan por una cantidad indeterminada de metros en cualquier
dirección. Una vez que se asientan en el suelo ya no se mueven. Ahí
duermen.
El Pavo y el Faisán
Pavo
Ocelado.-Melleagris gallopavo |
Hocofaisán.- Crax
cubra |
El Pavo y el Faisán
Los tres galliformes más grandes del orbe son originarios de América.
Mi estado natal, Campeche, alberga todavía en sus bosques a dos de estas aves:
El pavo de monte y el hocofaisán. El primero, melleagris gallopavo,
presenta diferentes características a las del pavo común o guajolote, abundante
en el norte del país y en los Estados Unidos. Se trata del pavo ocelado,
muy posiblemente el más hermoso del continente americano.
Ver uno de estos pavos en actitud de cortejo con su plumaje extendido a toda
su capacidad y la brillante policromía que ostenta, es un espectáculo
maravilloso. La galanura y prestancia que presenta en esos momentos es
grandemente grata a la vista.
El hocofaisán, crax rubra, es casi del mismo tamaño y peso que el
pavo. Es también un animal que puede ser considerado precioso. El
hocofaisán macho es casi enteramente de color negro pero su pecho es blanco y
tiene una gran cresta amarilla refulgente. La hembra es habada en café y
negro dominando el primer color y a diferencia del pavo, el hocofaisán hembra es
más grande que el macho y pone uno o dos huevos desmesuradamente grandes (el
doble de los huevos del pavo común).
Las costumbres de ambos animales son distintas. El faisán se alimenta y
anida en los árboles y poco baja al suelo, mientras que el pavo permanece todo
el día en tierra, y solamente al acercarse la noche busca una rama horizontal
que esté en claros o veredas (para que pueda volar) y se remonta hasta ella para
pasar la noche.
Esto hace que el hocofaisán de hecho no tenga más enemigos que el hombre,
mientras que el pavo es perseguido por jaguares, ocelotes, pumas y también por
el mustélido conocido como cabeza de viejo, taira barbara.
Los faisanes del viejo continente, principalmente asiáticos son todos más
pequeños que los dos grandes que hemos descrito, pero la belleza de algunos de
ellos, especialmente del faisán dorado, el blanco y el maravilloso plateado de
"Lady Amherst", los hacen más preciados de parques y zoológicos.
La Chachalaca y el Cojolite
Chachalaca.- Ortalis vetula vetula |
Cojolite.- Penelope
purpurascens |
La Chachalaca y el Cojolite
Estas aventureras del monte tienen en común el pertenecer al suborden de las
penelopinas y tener a los lados de la garganta un adorno de piel sin
plumas. Sin embargo difieren en color y tamaño pues la primera es algo
mayor que una paloma, esbelta, de cola y patas largas, plumaje café cenizo; en
cambio la segunda tiene casi el tamaño del pavo de monte y es de color muy
obscuro con manchas brillantes.
Ambas son muy ágiles y livianas, desplazándose por entre el ramaje con gran
velocidad. Su vuelo es corto, planean mucho y su aleteo es silencioso lo
que distingue al cojolite del pavo y el faisán cuyo aleteo es ostensiblemente
ruidoso.
Se alimentan ambas de frutas silvestres y granos, poco bajan al suelo y
tienen muy buena vista lo que los pone a distancia de sus enemigos.
La chachalaca tiene un grito característico que lanza por la mañana temprano
y en las tardes; es un sonsonete reiterado que la gente festivamente ha
bautizado con la onomatopeya "hay cacao, no hay cacao" "hay cacao, no hay
cacao".
La carne de chachalaca es magra y dura, pero gusta mucho a los hombres del
campo al igual que el cojolite que se guisa como el pavo y tiene muy buen sabor.
Palomas
Hasta donde hemos podido apreciar, en el sureste de la República existen 7
variedades de palomas silvestres, independientemente desde luego de la conocida
paloma común, que es un animal doméstico y adorna el paisaje de casi todas las
ciudades del mundo.
Las palomas silvestres en el sureste van desde la pequeña tórtola hasta la
majestuosa paloma chuquib.
Tórtola.- Columbina inca |
La tórtola, tortolita ó pepencha, mucuy en maya, es un
animalito bien conocido de muy pequeña talla, apenas un poco mayor que un
gorrión. Se alimenta de pequeños granos y puebla patios, jardines,
quintas y parques. Se reconoce fácilmente por su canto que solamente
tiene dos notas, es un susurro prolongado rápido. Hay dos
variedades, la del sureste de la República que es de cola corta y de color
gris con manchitas marrón, y la de el centro y norte del país que es de
talla un poquito mayor y tiene la cola más
larga. |
Huilota.- Zenaida macroura |
Sigue en tamaño a la tórtola, la paloma viajera, colona o
huilota; es una avecilla emigrante y muy fina, característica por
el silbido agudo que producen sus alas al volar y por tener la cola muy
delgada y puntiaguda; su talla es desde luego mayor que la de la tórtola y
casi alcanza la de la paloma ala blanca con la que de lejos o posada en
los árboles se puede confundir; sin embargo de cerca se ve que es menor,
la cola más delgada, no tiene las características orlas blancas de
aquélla, y tiene además pequeños puntos café obscuro o negros distribuidos
en el cuerpo.
En el norte del América se le llama a la huilota paloma quejumbrosa o
paloma de duelo, mourning dove, pero este nombre le viene mucho
mejor a la arroyera que mencionamos adelante, cuyo canto es verdaderamente
doliente, como un triste lamento. La huilota generalmente duerme en
el suelo de donde se levanta antes de aclarar para ir a sus comederos.
|
Ala Blanca.- Zenaida asiatica |
La ala blanca, también emigrante, a su vez es muy conocida; es la
paloma que más se caza en toda la república mexicana y también la más
abundante; su vuelo es inconfundible y sus características en cuanto a
color también. Cuando se posa en los árboles o en el suelo, abre su
cola y muestra una amplia franja blanca dentro del color cenizo de las
plumas que armoniza con las dos franjas blancas de sus alas, lo que le da
el nombre y la hace tan conocida. Esta paloma tiene un vuelo muy
veloz, planea muy poco salvo cuando se posa; vuela grandes distancias y
desarrolla una gran velocidad; por curiosidad hemos tenido ocasión de
cronometrar con el avance de un coche este vuelo y podemos asegurar
categóricamente que con viento favorable alcanza cerca de 80 km. por
hora. Su canto es una sucesión de cinco notas, fuerte, vibrante y
que emite cuando está posada en las ramas de los árboles; es un llamado
muy característico y muy conocido por los cazadores. Cuando está en
su nido el canto se hace más lento, más suave y emite menos notas.
La sakpakal como le llaman en maya, tiene una carne obscura pero
tierna, y de un sabor delicioso. |
De la misma talla aproximadamente que la ala blanca, aunque más robusta es la
paloma caminera o arroyera, tutzui llamada en maya, que más bien parece
una tórtola mucho más grande y a la que frecuentemente se ve caminando sobre las
brechas, o cruzar por entre el monte para ir a sus bebederos; es de color café
rojizo y tiene las patas color rojo muy intenso, es sin lugar a dudas la de
carne más fina de todas las palomas silvestres; su canto es un arrullo de una
sola nota melancólico y suave, que sabiéndolo imitar hace que estas avecillas se
pongan a tiro de los cazadores.
Morada.- Columba cayennensis |
Mayor que las anteriores especies es la paloma morada, paloma mora,
paloma azul, ukum en maya. Esta es un ave casi exactamente de
la misma dimensión que las palomas domésticas llamadas de Castilla, aunque
como buen animal del monte es más esbelta, más delgado el cuello y más
fina la cabeza. El color de esta formidable voladora es un rojizo
morado con gris obscuro. Tiene un vuelo sumamente poderoso, aletea
mucho menos que la ala blanca y sin embargo se desplaza a gran
velocidad. Su vuelo es recto, airoso y rítmico. Es muy fuerte
físicamente. Sus alas son muy resistentes y suele posarse solitaria
en los gajos secos más altos de los árboles; emite un arrullo fuerte y
bajo y también un canto de dos notas solamente.
La paloma morada, inmortalizada por un cantor yucateco como paloma
azul, desciende de pequeños dinosaurios como prácticamente todas las
aves. Es muy anterior al hombre y no ha necesitado de éste para su
proliferación. Tal vez por esta razón, aunque no desdeña ni el maíz,
ni el arroz, ni el sorgo ni otros granos producidos por el hombre, en
ocasiones desprecia la abundancia de los cultivos y busca para comer lo
que ancestralmente ha sido su alimento principal que abarca casi todas las
semillas y flores que encuentra en el monte en las diferentes
temporadas (berenjena, nopo, nigua, palo dulce,
chacuaco, higuera, semillas de diversos pastos, de platanillo,
uvero, bejuco, navajuela, etc.) que forman la dieta variadísima de esta
bella paloma. |
Por último la gran paloma de collar denominada chukib en maya. Esta es
un ave casi enteramente igual a la paloma ukum con la excepción de que tiene un
manto como un collar alrededor de todo el pescuezo, moteado como la pluma de la
codorniz; por ello en algunos lugares la llaman paloma codorniz. Es la más
majestuosa de las palomas silvestres, tiene un vuelo recto y poderoso como la
ukum y aunque se parece muchísimo a ésta volando o posada en el árbol, se le
puede reconocer a distancia por la forma en que se posa en los gajos, pues ésta
singular paloma se deja planear en el aire con las dos alas abiertas y
ligeramente echadas hacia atrás al estilo que lo hacen las palomas de
Castilla. Esto permite a veces distinguirla de la forma de vuelo de la
paloma ukum, a la que repetimos se le parece infinitamente.
Finalmente, en lo profundo de las selvas altas de Campeche y Quintana Roo,
hay una pequeña paloma silvestre, escasa, de un color muy bello como el azul de
carnaval o la tiza de billar, de vuelo muy rápido y de una talla bastante mayor
que la tortolita, pero menor que la paloma viajera. Rechoncha y de cola
corta se le ve pasar como una saeta en el monte alto, o cruzar de uno a otro
lado en el río Candelaria. Hasta donde se ha podido apreciar, suele acudir
a comer de manera individual, nunca en partidas, en los arrozales de
Yohaltún.
Este abanico de especies de palomas silvestres son un excelente deporte
cuando se les caza a la espera, tirando al vuelo. Hay que agregar que las
más difíciles de cazar son la paloma viajera y la tutzui. La primera porque
suele estar en el piso y ante la presencia del cazador se levanta muy
rápidamente con el silbido característico de sus alas y se posa 100 ó 150 metros
más lejos y así en el afán de perseguirla, se sufren grandes penalidades para
alcanzarla y lograr abatir una porque además su vuelo es quebrado. También
es muy difícil de abatir la tutzui porque vuela a muy baja altura siempre, muy
rara vez rebasa la copa de los árboles y como la viajera, avanza un centenar de
metros o algo más y vuelve a posarse, a menos que esté trasladándose desde sus
abrigos hasta el aguaje porque entonces vuela grandes distancias. Vale
referir para distinguirlas, que la paloma ala blanca vuela a gran altura, en
partidas o solitaria, pero es la que alcanza a reunirse en grupos más
numerosos. Su tiro es relativamente difícil porque quiebra con frecuencia
el vuelo. Las más fáciles de abatir resultan las dos más grandes, la ukum
y la chukib que tienen un vuelo fuerte y veloz pero que poco cambia de rumbo.
Todas las palomas sin excepción se alimentan fundamentalmente de
granos. Por eso se les caza en los cultivos de arroz, de sorgo, en los
maizales que son favoritos de la paloma ukum; en los lugares en donde hay
navajuela, canchin y diversos zacates cuyo grano tragan con
deleite. También las palomas ukum comen el fruto de una planta que en maya
se llama ukuch, lo que por cierto le da a veces un sabor amargo a su
carne.
Vampiro
Vampiro
VAMPIRO.- del eslavo germánico Vampir, este nombre fue aplicado en
principio a una dualidad hombre-murciélago, perverso y satánico. La fantasía ha
venido agregando y lo sigue haciendo, fases y caracteres a este mitológico ser.
Los quirópteros (manos aladas), existen prácticamente en todo el mundo,
siendo más abundantes en las zonas tropicales. Su envergadura varía desde 15 cm.
hasta cerca de 1.5 metros. Estos murciélagos o mejor dicho murciégalos (latín
mur-muris, ratón y ceculus, pequeño ciego) se alimentan de variadas
formas. Unos comen semillas, otros frutos o néctares, algunos ingieren insectos
y los hay que cazan peces o batracios pequeños. Y también, por último, los que
se alimentan de sangre.
La ficción incurre en inexactitudes. La presentación de un vampiro en la
forma de un murciélago gigantesco es errónea. En los hematófagos se ven las
variedades más pequeñas.
Tampoco CHUPAN sangre. Efectivamente del tamaño de un ratón, el vampiro se
posa sobre un animal y con sus afiliadas piezas dentales rasga apenas la
epidermis cortando pequeños vasos sanguíneos de los que mana sangre que el
vampiro LAME hasta saciarse. Su saliva contiene un elemento anticoagulante por
lo que la pérdida de sangre es mucho mayor de lo que el vampiro puede tragar.
Esto y la posibilidad de transmisión desde infecciones leves hasta
tripanosomiasis y rabia, convierten al animalito en un ser muy peligroso para el
ganado y otros animales.
(1) En los estados del Sur de la Unión
Americana los murciélagos eran perseguidos incesantemente por el hombre en la
creencia de que todos ellos eran vampiros y por lo tanto alimañas a las que
había que matar. El murciélago habita normalmente en cuevas de cualquier tamaño,
desde las pequeñas hasta las grandes cavernas por lo que la gente, al encontrar
una cueva habitada por murciélagos la tapiaba para producir su muerte
masiva.
La Secretaría de Agricultura de Estados Unidos prohibió
severamente tal práctica cuando encontró que esos murciélagos ingerían a diario
grandes cantidades de insectos causantes de graves daños a los cultivos. Al
disminuir seriamente este insecticida natural los agricultores se veían
obligados a utilizar insecticidas producidos químicamente con la multitud de
gastos y graves peligros que esto ocasiona.
El Puerco de monte
Puerco
de monte.- Dycotyles tajacu |
Puerco cachete blanco.- Tayassu
albirrostris |
El Puerco de monte
El puerco de monte, quitán, pécari ó jabalí americano constituye una
de las más preciadas piezas de caza en el sureste de la República y Centro
América. Cuando se tiene el cuidado de darle el debido tratamiento a este
animal después de cazado, su carne puede ser sumamente delicada, más fina que la
del venado y con más gusto. Si no se le prepara cuidadosamente, si no se
desangra el animal y no se le quita la glándula que tiene en la parte posterior
del lomo, arriba de las ancas, la carne se contamina con la sangre o con el
almizcle de aquella glándula y adquiere un sabor acre y desagradable. Los
cazadores son cuidadosos para darle este tratamiento a la pieza cazada, aunque
algunos se conforman simplemente con arrastrarlo un tiempo dentro del monte,
tomándolo de los cuartos delanteros; se supone que con este procedimiento el
almizcle se va a la glándula y no contamina la carne, sin embargo lo mejor es
proceder de inmediato a beneficiarlo recién cazado, retirando vísceras y
sangrando al animal totalmente, así como teniendo la precaución de cortarle la
glándula o monte y así se estará seguro de disfrutar de un platillo delicioso.
Es un animal gregario que se reúne en grandes piaras; recorre los montes
acabando con cuanta cosa le sirva de alimento; omnívoro consumado, el jabalí
come raíces, frutas, granos, leguminosas e incluso sabandijas como lagartijas y
pequeñas serpientes de las que se dice que es un gran enemigo. En
cautividad se mantiene generalmente arisco, aunque las crías que nacen en el
cautiverio o que se recogen muy pequeñas en el monte, suelen amansarse
totalmente y son afectos a juegos y tratos de los niños, a quienes siguen
dócilmente. Sin embargo, es un animal peligroso, incluso en la cacería,
dado que poseen unas mandíbulas sumamente firmes y unos colmillos bien
desarrollados, capaces de fracturar de una mordida los huesos más fuertes de una
persona. En la caza hacen frente a los perros y son frecuentes las
mordidas, magulladuras, cortes, orejas arrancadas, e incluso la muerte que
produce a los perros de caza.
El pécari (voz caribe) que es su verdadero nombre, se extiende por toda la
América del Norte sin llegar a los lugares fríos; es abundante en las zonas
semidesérticas del norte de la república, y más aún, en las selvas medias y
perennifóleas del sureste de la república. La variedad más común es el
pécari de collar o jabalina, con que se le conoce en Norteamérica y es de talla
menor frente a su congénere el jabalí propiamente dicho o puerco cachete blanco,
que es una variedad diferente, bastante más corpulento y más parecido al jabalí
europeo y asiático, aunque desde luego de talla menor. Un buen macho
solitario del jabalí cinchado o de collar puede pesar unos 18 ó 20 kilos.
Quien ha tenido oportunidad de tropezar en el monte con una partida de estos
animales, gozará de un espectáculo inolvidable; verá pasar en una extensión que
puede ser de los 300 ó 400 metros a numerosos ejemplares de esta especie, y
podrá contar varias decenas de ellos, disfrutando fácilmente de la visión de
familias completas; los machos avanzando solitarios generalmente, las grandes
hembras acompañadas de sus pequeños puerquitos, hozando todo, removiendo
piedras, arrancando raíces, y de cuando en cuando simulando batallas en las que
chocan fuertemente las mandíbulas, cuyos colmillos producen un tableteo especial
bien conocido por los cazadores. De día un cazador avezado, en esas condiciones
puede abatir a dos o tres machos, si es lo suficientemente listo y rápido,
porque la partida desaparecerá con gran estruendo en unos cuantos segundos a los
primeros disparos.
Tepezcuinte y Sereque
Tepezcuinte.- Cuniculus paca |
Sereque.- Dasyprocta
Aguti |
Tepezcuinte y Sereque
Hay en todo el sureste de la república y en las costas de Quintana Roo
una pieza de caza menor sumamente apreciada por los cazadores y motivo de alta
estima para los verdaderos gourmet; se trata del jaleb o
tepezcuinte. Un animalito de curiosas características pues es
rechoncho, con una figura que recuerda vagamente la de un cerdito pequeño; sin
embargo, es un roedor. En algunas partes le llaman tuza real. De
talla bastante mayor que un conejo, pesado, ancho y con mucha carne, tiene la
piel enteramente como el dibujo de un venado pequeño y rojizo y con manchas
blancas alargadas en forma de líneas en los costados del cuerpo, la barriga
blanca, las patas fuertes, pues es un buen excavador; las uñas sólidas, una
cabeza ancha y achatada, ojos muy brillantes y orejas pequeñas. Un buen
jaleb puede llegar a pesar algo así como 8 ó 10 kilos. Su carne es sin
duda deliciosa. No hay manjar en el monte más extraordinario que un jaleb
preparado al estilo indígena, en pib, esto es cocinado en la tierra,
porque la carne es sumamente delicada, tierna, jugosa y de un sabor que supera
al de las otras presas de caza: el puerco de monte, el jabalí y el venado.
El animalito de marras vive en cuevas muy profundas con amplias galerías
interiores y siempre con varias bocas a más de 15 ó 20 metros una de otra para
facilitar su refugio o su huida. Este animal en estado silvestre, vive en lo más
húmedo de la selva y particularmente en las orillas de las lagunas, aguadas,
ríos y arroyos. Suele meterse al agua y permanece la mayor parte del tiempo
en tierras muy húmedas. En las cercanías del hábitat humano el jaleb puede
verse en las grandes quintas e incluso en los patios grandes de la Península de
Yucatán en los que hay cuevas. Suele alimentarse de frutas y de raíces
tiernas. Es un animal tímido y elusivo que sólo se ve de noche.
El jaleb es primo hermano del sereque o agutí llamado
incorrectamente liebre en el sureste. Este es un poco más alto pero más
delgado que aquél, por lo que tiene un peso menor. Su piel es enteramente
café rojiza y vive en las cercanías de las milpas alimentándose de rastrojos de
maíz, calabazas y otras yerbas. Cuando se le sorprende en el campo, pues
es animal diurno, huye esponjando sus cerdas lo que lo hace verse más grande que
su verdadera talla. Ambos animalitos son una versión bastante más pequeña
de la famosa capibara o carpincho, el roedor más grande de que se tiene noticia
y que vive en Sudamérica, cuya figura verdaderamente es idéntica a la del jaleb
aunque, repetimos, de talla muchísimo mayor.
El tepezcuinte que por cierto formalmente se llama paca, y el agutí,
pueden mantenerse en cautividad e incluso reproducirse si se tiene el cuidado de
alimentarlos debidamente con lo que habitualmente comen en el monte. El
jaleb come frutas, especialmente mango y plátano, así como toda clase de
calabazas; el sereque come además, mazorcas de maíz.
El Zorrillo y el Puerco espín
Zorrillo.- Mephitis mephitis |
Puerco espín.- Coendou
prehensilis |
El Zorrillo y el Puerco espín
El zorrillo, pay en maya, o mofeta común es sin duda un
mustélido que despide como arma defensiva un almizcle penetrante que se percibe
hasta viarios kilómetros de distancia. Hay dos subespecies, uno pequeño,
con figura de ardilla, blanco y negro que corre a saltos como aquélla y es el
más abundante. El otro, de los mismos colores, es ligeramente mayor,
recuerda vagamente a un perrito de lanas; con su cola levantada avanza a paso
lento, seguro de que no hay quien lo ataque y en verdad -salvo el hombre- no se
le conocen enemigos. No se está muy cierto de su alimento pero no tienen
aspecto de cazadores por lo que lo más probable es que sea vegetal.
Cuando se les encuentra a corta distancia lo mejor es no asustarlos y
dejar que se alejen tranquilamente. Ay de aquel que imprudentemente trate
de asustarlos o dispararles de cerca pues no evitará la oleada almizclera que lo
hará un verdadero "apestado" en su familia y entre sus amigos durante varios
días.
El puerco espín, es un tranquilo habitante de los montes cuya
peculiaridad es la de tener, además de pelo, numerosísimas espinas como cerdas,
algunas de más de dos pulgadas de largo. Lento de movimiento, se confunde
con la zarigüeya pues tiene la misma talla. Puede domesticarse y se
alimenta exclusivamente de frutos silvestres. No parece tener enemigos y
sin embargo es escaso. Cuando se encuentra alguno en el monte con certeza
se encontraran varios más en las cercanías lo que hace suponer que es un animal
gregario. Capturados pequeños, son dóciles y juguetones y puede
alimentársele con frutos especialmente plátanos.
El Armadillo y el Oso hormiguero
Armadillo.- Dasypus novemcinctus |
Oso hormiguero.- Tamandua
tetradactyla |
El Armadillo y el Oso hormiguero
Una verdadera curiosidad de la naturaleza es el juech (llamado
así en maya) tatú en el caribe, o armadillo que es su nombre en español.
Es un pequeño impertinente, mamífero maldentado (no desdentado) de la
familia dasipodídae.
Se mueve, tal como su nombre indica, de aquí para allá sin ton ni son
mordisqueando por todos lados en búsqueda de los insectos de que principalmente
se alimenta, desde las últimas horas de la tarde hasta la madrugada.
Probablemente proviene de los gliptodontes pues tiene coraza de placas
sobrepuestas arqueadas de adelante hacia atrás; cola rígida anillada y acorazada
también; patas fuertes para excavar rápido y profundo, contrastan con una cabeza
pequeñísima y desnuda que termina en un hocico alargado y puntiagudo y está
coronada con dos minúsculas orejas. Tal es este ejemplar que vive perseguido por
el hombre y por algunas fieras. El primero lo caza tanto para disfrutar su
carne blanca, tierna y deliciosa, como para disecarlo y venderlo como curiosidad
de la fauna tropical.
Vagabundo inofensivo, cuando se siente atacado procede de dos
maneras. Una es enroscarse sobre sí mismo y convertirse en una fortaleza
redonda e inexpugnable; otra es huir dando enormes saltos y a velocidad
sorprendente. De no ser atacado, ante una presencia extraña se retira
apresuradamente con un avance característico de varios pasos rápidos y un alto
para escuchar, otros pasos y nuevo alto y así sucesivamente. En el monte
es fácil advertirlo por los numerosos rascaderos que hace, y fácil también
cazarlo pues se le oye claramente desde lejos cuando anda de paseo
despreocupadamente aunque alerta ante cualquier ruido que signifique peligro.
El oso hormiguero, tamandua en Sudamérica, o brazo fuerte, es otro
insectívoro inofensivo (mientras no se le provoque). Perezoso y lento,
sabe que su alimento ni se acaba ni huye: las colonias de hormigas.
Es bastante mayor que el armadillo y sin coraza. Pelo hirsuto,
blancuzco en el vientre y obscuro en el lomo, cola prensil, cabeza
descomunalmente alargada, boca pequeña que aloja una lengua de dos cuartas capaz
de penetrar a lo más profundo de los hormigueros. Y garras; verdaderas
garras, poderosas para cavar en suelo y troncos en busca de su alimento.
Fácilmente se le atrapa por su lentitud, y puede manejarse sin peligro siempre
que no se le moleste demasiado, pues un manazo del brazo fuerte puede causar
heridas de consideración.
Es también muy amoroso con sus crías a las que lleva prendidas en el
vientre hasta que son casi adultas.
El Emuch y el Tigrillo.
Emuch.- Felis eyra |
Tigrillo.- Felis tigrina |
1.- El Emuch y el Tigrillo.
Se trata de dos pequeños depredadores de diversa subfamilia y
costumbres que constituyen una curiosidad de las selvas. El emuch,
onza o jaguarundi es un pequeño felino de la talla casi exacta del
tigrillo, al que de lejos se parece mucho porque tiene prácticamente la misma
forma, aunque difiere en el color de su piel. El emuch tiene piel lisa,
sin manchas pero de color variado entre animal y animal. Así, el que más
frecuentemente se ve es el del color leonado, un color café claro, casi bayo y
más claro en la barriga; pero hay otros que tienen piel de tonalidad gris
obscura, como la piel del puerco de monte, e incluso hay algunos que son casi
enteramente negros. Es un animal muy escurridizo, diurno y nocturno, un
gran cazador que se alimenta de pequeños roedores, de aves y huevos, y que pasa
la mayor parte del tiempo en el piso cazando y recorriendo sus cotos
particulares, aunque también es muy buen trepador y sube a los árboles con
facilidad. Es bastante raro encontrar un emuch en campo abierto, pues son
sumamente ariscos y elusivos, sin embargo, en algunas regiones llega a abundar
incluso en las cercanías de los poblados y hasta a refugiarse en grandes patios
o quintas.
El tigrillo o gato margay, es el más pequeño de los felinos de América
y sin duda el de más bella piel. Su pelo es sedoso, corto y suave, de
color cenizo platino con hermosas manchas negras. Trátase de un animalito
airoso, buen cazador, tranquilo, vagabundo y gran caminante, que sube fácilmente
a los árboles y capturado pequeño, puede ser una bonita mascota, sin olvidar
demasiado su origen. La persecución de que han sido objeto todos los
felinos, ha sido cruel y despiadada, ocasionando casi su extinción, pero
particularmente la del tigrillo, porque es un animal relativamente más fácil de
cazar, más pequeño y menos arisco. De sus congéneres mayores, el ocelote
es sumamente elusivo y sólo se le encuentra en lo más profundo de la
selva. El puma, felino mayor, es también muy difícil de localizar, pero no
tanto como el jaguar que es el más apreciado, pero que como es bien sabido,
cuesta muchísimo esfuerzo abatir un ejemplar. La consecuencia de esto es
que la especie que más ha sufrido el embate de los cazadores y el funesto
comercio de la piel, es el tigrillo. Sin embargo, por fortuna, todavía se
le encuentra en las selvas del sureste, en donde debe ser cuidado y protegido,
por tratarse de un animalito sumamente bello.
El Mico de noche, el Guayú y el Mapache.
Mico de Noche.- Potos flavus |
Guayú.- Bassaricyon gabby |
Mapache.- Procyon lotor |
3.- El Mico de noche, el Guayú y el Mapache.
Aunque de la misma talla y traza semejante, no están emparentados estos
animalillos. No son felinos pues carecen de las particularidades de esa
especie como son las uñas retráctiles, y la dentadura; más parecen pertenecer a
otras especies. Su alimentación es fundamentalmente vegetal aunque los dos
últimos comen también otras cosas.
Veamos. El mico, marta, martucha o mico de noche es un auténtico
perezoso que vive en la selva alta; es arborícola y nunca se ha visto uno
caminado por el suelo. Su talla como la de un gato y su piel afelpada
color amarillo ocre. Tiene cola prensil y es muy fuerte y robusto.
Come frutas silvestres y se desplaza muy lentamente por la copa de los
árboles. No emite sonido alguno y es apreciado por su piel mullida y
gruesa. Nos aventuramos a pensar que este animalito es del orden
lemuridae.
Muy cercano familiar es el guayú o cacomixtle en náhuatl, de la misma
talla aunque tiene la piel rayada y la cola anillada como la del mapache pero
más cubierta de pelo suave y fino. Habita en los árboles pero baja al
suelo para cazar y alimentarse, come frutas, granos y aves pequeñas. En
las cercanías de los poblados se vuelve un peligro para las aves de
corral. Emite un grito característico en altas horas de la noche, lo que
aparentemente le da el nombre de guayú, en maya. En cuanto al nombre
cacomixtle, quiere decir puma pequeño en nahuatl. Es un vivérrido cuya
clasificación es bassariscus.
El mapache o poleo es el más conocido pues vive en las cercanías de
los poblados, en familias de 2 a 5 miembros. Come frutas y como es muy
afecto a las orillas del mar, de los ríos y a las marismas, también cangrejos,
caracoles, langostinos y peces. Son muy simpáticos y juguetones;
domesticables, son una mascota cómica con su antifaz característico, sus ojos
brillantes y su habilidad para pararse sobre sus patas traseras como un oso
pequeño, lo que hace que en el norte de América lo llamen osito lavador por su
costumbre de lavar escrupulosamente las presas que saca del lodo, antes de
comerlas. Como el pizote, es también miembro de la familia proscionidae
cuyo significado es "anterior al perro".
El Sabín y el Zorro.
| 4.- El Sabín y el Zorro.
Distintos en tamaño, estos dos animalitos tienen una figura
parecida pero son de diversa familia.
El sabín es un pequeñísimo carnívoro, escasamente del
volumen de una rata (con la que a veces se le confunde) con pelo
café claro muy fino, mancha blanca en la garganta como corbatita de
moño, cola desnuda, hocico alargado y dentadura muy parecida a la
del zorro. Habita en cuevas y troncos de árboles.
Despreocupado y no muy asustadizo, deambula por el suelo en el monte
alto aunque también incursiona por la copa de los árboles en busca
de nidos. En algunos lugares le llaman comadreja y francamente
no se puede aventurar a que orden pertenece.
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Zorro.- Didelphis
virginiana | El llamado
"zorro" en el sureste es en realidad la zarigüeya o tlacuache y es el
único marsupial de América. Habita en toda clase de terrenos: en la selva
alta, en la sabana, en las zonas áridas y en la vecindad de las ciudades.
Incluso en quintas y patios grandes; vive en madrigueras profundas de las que
sale sólo por la noche en busca de su pitanza que está hecha de frutas o
desperdicios. Color gris obscuro casi negro, pelo hirsuto e irregular;
tranquilo y solitario se le ve deambular con su pelaje de aspecto desagradable,
pues no cubre la totalidad de su piel y la cola es desnuda. Parece una
rata gigante pero es muy escrupuloso para cuidar a sus crías a las que lleva un
tiempo en su bolsa de vientre y luego prendidas en su cola y cuerpo.
Och es su nombre en maya.
El
Chomac y el Coyote.
Chomac.- Vulpes Vulpes |
Coyote.- Canis latrans | 6.- El
Chomac y el Coyote.
Son los cánidos que más abundan en la República. El primero en
todo el territorio y el segundo, muy abundante en el norte y centro del país, ha
ido extendiéndose hasta el sureste donde en años recientes ha sentado sus
reales.
El chomac o pispiote es el más pequeño de los
cánidos. Ágil y bello, con la traza de un lobo enano, la zorra, que este
es nuestro personaje, da una visión escurridiza y elusiva, cuando se le
encuentra en el monte. Corre, sube a los árboles con facilidad y es una
amenaza para los gallineros y conejeras. Es muy buen cazador (mata desde
víboras hasta perdices) y su piel -gris obscura en el lomo, café claro en los
costados y casi blanca en el vientre y cola poblada- es muy apreciada por lo que
tiende a desaparecer. También puede domesticarse y cosa curiosa, en vez de
ladrar como buen perruno, emite maullidos fuertes cuando se les hiere. Tal
vez por eso el campesino le llama simplemente "gato de monte".
De talla mayor es el coyote; facha de perro policía, ancas caídas, pelo
hirsuto y maloliente, el lupus mexicanus es un conocido depredador que se
alimenta por igual de carroña que de presas vivas y entre estas, desde aves de
corral y corderos hasta crías de venados. Cuando aprieta el hambre come de
todo, lagartijas, víboras y batracios. Sin embargo, es amoroso con sus
crías y ha desarrollado una gran resistencia a las condiciones más adversas de
terreno y clima.
Las hazañas del coyote han dado lugar a numerosas leyendas sobre su
inteligencia e instinto. Desde eludir venenos, cepos y trampas de toda
laya hasta la fuerza para atacar incluso becerros; y la verdad es que es un
pobre depredador que todos los días, famélico y cansado, tiene que recorrer
grandes distancias para proveerse de alimento. La reducción de su hábitat
por el crecimiento de las poblaciones ha hecho que se extienda paralelamente
hacia las selvas del sureste pero esto no ha amilanado a maese coyote que sabe
como entendérselas en nuevos territorios Siendo animal de chaparral y de
zonas semidesérticas, se adapta por fuerza a la jungla y hoy, donde hace unos
pocos lustros no se sabía de su existencia, ya es familiar su concierto de
ladridos en las noches de luna. Es el rey de la supervivencia.
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