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PICADURAS
DE ALACRÁN, PRIMER LUGAR EN ACCIDENTES CAUSADOS POR ANIMALES VENENOSOS
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Le
siguen las mordeduras de serpiente: Jorge Tay Zavala, jefe del Laboratorio de
Parasitología de la Facultad de Medicina
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La
severidad de los accidentes se determina por la conjunción de diversos factores,
como la edad y estado físico del afectado
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Los
pacientes nunca deben valerse de consejas populares ni remedios caseros; hay que
acudir al médico y aplicar antisuero
En México,
el primer lugar de accidentes causados por animales venosos lo ocupan las
picaduras de alacrán, seguidas por las mordeduras de
serpientes, aseguró el
doctor Jorge Tay Zavala, jefe del Laboratorio de Parasitología del Departamento
de Microbiología y Parasitología de la
Facultad de Medicina.
El
investigador dijo que la Secretaría de Salud reporta que en 1998
hubo 59 mil 558 personas picadas por alacrán; en 1999,
27 mil, y en 2000, 42
mil. Sólo en tres años, 129 mil personas fueron inoculadas y de éstas, cerca
de 500 fallecieron.
El
segundo lugar lo ocupan las mordeduras de serpientes venenosas: cascabel,
cantiles y coralillos. Las estadísticas, refirió,
“no son del todo
confiables” pues los accidentes generalmente no se reportan. Sin embargo, el
IMSS, a partir de 1994 inició
el registro de morbilidad. De 1998 a 2000 se
registraron 2,620 personas con mordeduras y se reportaron 23 defunciones.
En
menor medida se presentan picaduras de arañas (viuda
negra o capulina, patona
o violinista); abejas africanas,
serpientes
venenosas del mar, avispas, hormigas, azotadores,
cien y mil
pies, los cuales producen intoxicaciones, e incluso la muerte,
en algunos
casos.
El doctor Tay
Zavala explicó que las serpientes se distribuyen en todo el territorio nacional,
en tanto que los alacranes altamente tóxicos –9
especies– se localizan
principalmente en los estados de Durango, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima,
Michoacán, Guerrero, Oaxaca y otros
colindantes con las costas del Pacífico.
Al
hablar de la severidad de los accidentes por picadura o mordedura de cualquier
animal venenoso, dijo que está
determinada por la conjunción de una serie de
factores, entre los cuales se encuentra la edad del animal y de la persona que
es
mordida.
Por
ejemplo, no es lo mismo ser atacado por una serpiente pequeña que por una
adulta, cuyas glándulas
venenosas están perfectamente desarrolladas.
Otro
factor que influye es el sitio de la picadura o mordedura y la cantidad de
veneno que el animal deposita. No tiene
la misma gravedad un “arañazo” con
los colmillos que su inserción profunda. El estado físico es muy importante:
una persona
con alguna enfermedad cardiaca o hepática, es más afectada que
otra sana. Además, niños y ancianos sufren mayores
consecuencias.
Además,
intervienen otro tipo de factores, como la época del año. La actividad de las
serpientes es mayor durante la
temporada de lluvias y calor, que en la de frío,
cuando hibernan en sus madrigueras.
Con
la mordedura de serpiente se presentan signos locales como la huella de la
herida de los colmillos superiores, inyectores
del veneno; hay edema local
alrededor de la huella, dolor intenso y aparición de flictenas o pequeñas
bolsas de tejido
necrótico (sangre morada).
También
hay signos sistémicos como nauseas, vómitos, taquicardia, hipotensión,
sangrado, convulsiones, coma y muerte;
en ese orden se presentan los síntomas y signos de la acción de los venenos de
las serpientes.
El
cuadro clínico es diferente cuando ataca un alacrán: si el envenenamiento es
ligero el paciente puede quedar asintomático,
es decir, no presentar síntomas,
o bien, con un dolor local en el sitio de la picadura. Puede haber eritema (inflamación
superficial de la piel) y parestesia (o sensación anormal) en el área del
piquete.
Si
la persona tiene un envenenamiento moderado, sufre síntomas locales como ardor
nasal, sensación de tener cuerpo algo
atorado en la laringe, dificultad para
respirar, irritabilidad, taquicardia, fiebre e hipotermia. Cuando se pasa al
estado más
grave, puede haber paro respiratorio, falla cardiaca o edema
pulmonar.
La
mayor parte de las personas que fallecen por picaduras o mordeduras lo hacen
dentro de las primeras tres o cuatro horas
después del accidente. Por ello,
entre más pronto se aplique el tratamiento al paciente, mayores posibilidades
habrá de
recuperación.
El
tratamiento, añadió, depende del cuadro clínico. Si una persona es picada por
un alacrán y no desarrolla ningún síntoma,
debe ser observada por el médico
y en el mejor de los casos no requerirá de la aplicación del antisuero.
Pero
si la persona comienza a desarrollar síntomas y signos severos por la picadura
o mordedura, deberá ser tratado. En México
se usa el antídoto o inmunoglobulina
antialacrán (comercialmente, Alacramin), el cual utiliza el factor f(ab’),
elemento
neutralizante del veneno, exento de los efectos secundarios de los
sueros de antaño. Es el mismo caso para las
mordeduras de serpiente.
Tay
Zavala, quien colabora en su laboratorio con el doctor Luis Gerardo Díaz y el
biólogo Luis Castillo, dijo que por ningún
motivo los afectados deben valerse
de consejas populares ni remedios caseros, como tomar tequila o ponerse pólvora
en el
sitio de la picadura. “A un intoxicado por picadura de alacrán, no le
vale ni comer a los propios animales como dicen. Hay que
aplicar el antisuero”,
recomendó.
Su
aplicación debe ser valorada por un médico; empero, en el caso de
excursionistas o personas que viven en zonas con
abundancia de alacranes o
serpientes, es conveniente tener a la mano el antídoto.
Medidas
preventivas en caso de picadura de alacrán, animal de hábitos nocturnos: no
mover piedras, colocar hileras de
azulejos en las paredes exteriores de las
casas, para que resbalen y no entren; usar insecticidas residuales también podría
ahuyentarlos.
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