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Dia de Apertura en muchos Estados
Para aquéllos que cazaron por oficio y a los que hoy lo hacen
por diversión, octubre fue y es inicio y símbolo de una nueva temporada donde
ilusionarse y dar rienda suelta a los sueños. Evocar lances pasados y los
futuros momentos de gozo hacen realidad la apasionada práctica y el deleite en
la caza mayor. Para millones de cazadores, una campaña venatoria es la suma de
vivencias que, de forma individual o colectiva, experimentamos en nuestras horas
de ocio en plena naturaleza, durante un periodo donde la ley permite ejercitar y
practicar el deporte de la caza, haciendo de la conservación y el fomento de
las especies una obligación autoimpuesta con el fin del disfrute y recreo
propio y ajeno en años venideros.
Llegado octubre, como cada año, los aficionados a la caza mayor en los Estados
Unidos desempolvan sus armas y utensilios para dar rienda suelta a unas
deportivas y apasionantes jornadas de caza durante unos meses o periodo de
tiempo en que las órdenes de veda se fijan en cada región condicionadas por la
latitud y el clima, todo ello como consecuencia de las medidas protectoras de
conservación y aprovechamiento de la caza. Son multitud de sectores los que, en
mayor o menor grado, se ven inmersos en el desarrollo de cada temporada cinegética,
de tal forma que una buena o mala campaña para los apasionados al deporte de la
caza repercute de forma directa e indirecta sobre el balance económico y la
cuenta de resultados de todas aquellas personas y entidades que engloban y están
inmersas en este sector. Pasado, presente y futuro En el pasado, una temporada
de caza era el tiempo o la época donde una persona o grupo de amigos ponían en
práctica su afición al salir al campo en busca de la pieza deseada. Era todo
cuestión de sabiduría (oficio) y fortuna, pues todo quedaba condicionado por
la climatología anual y poco más, ya que el campo no tenía puertas ni
barreras legales y la caza era entonces para aquéllos que disponían de tiempo
ocioso en su práctica y divertimento. Hoy, el presente de cada temporada, y más
en la mayor, está ligado directamente a las distintas actuaciones que los
gestores y propietarios de terrenos cinegéticos vienen ejerciendo durante años
sobre la finca, coto o área cinegética. No puede ser circunstancial que en la
venatoria una temporada se presente mejor o peor, puesto que este hecho siempre
estará en dependencia directa con la forma de gestionar los terrenos de caza y
los recursos en ellos existentes. Difícil es entonces que tengamos una mala
temporada en una finca o área de caza donde las especies cinegéticas son un
recurso sostenido y cuidado. Los resultados de recechos y monterías vienen a
ser, de una forma u otra, el resultado de un plan cinegético acorde a la
posibilidad de la zona donde cazamos. El futuro de cada temporada está íntimamente
ligado al presente de cada uno de nosotros: los cazadores. El cazador
conservador o el conservador cazador es el aficionado consciente de que la
naturaleza tiene unos recursos limitados y la pieza de caza de nada sirve si no
tiene un ecosistema acorde donde poder desarrollarse, brindando al cazador un
escenario natural para practicar su ancestral afición y teniendo siempre
presente el respeto que la pieza/trofeo merece dentro del espacio salvaje que le
brinda su defensa.
Osvaldo Vega
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